El Señor es descrito a través de la historia como el cazador astado. Él Representó la caza y la fuerza, y lo sigue haciendo, por lo
que siempre se lo ha dibujado como un hombre con cuernos. Existen algunas tradiciones wiccan que suelen invocarlo menos, pero no deja de ser importante puesto que es uno de los polos de la esencia creadora. El Señor es la fuerza, el vigor, la acción y el calor.
El Señor, que representa todo lo masculino del universo, a lo largo de la historia fue conocido por muchos nombres: Baco, Zeus, Dionisio, Zagreo, Júpiter, Pan, entre otros. Él es la esencia de la virilidad salvaje y con un curioso brillo en los ojos. Es completamente libre y sin embargo no es peligroso para las mujeres. No es un violador, nunca muestra violencia. Le gusta la fiesta y se divierte con el sexo, para el que siempre está dispuesto. No es posesivo; sus mujeres son también completamente libres. Tiene cuernos, no porque esté siendo engañado, sino porque simboliza también a todo el reino animal: de ahí los cuernos, las pezuñas, el vello y la desnudez.
Al Señor le gusta la soledad. Hay wiccans que afirman haberlo visto en montañas rocosas, en lagos o en desiertos. El Señor está aquí. Y en todo lado, porque él, junto con la Señora, son todo lugar y todo lo que avita en ellos. El Señor aparece ante quien lo invoca. Su poder, pertenece a las mujeres tanto como a los hombres.
Es bailarín, mago, curandero y sacerdote. Él es parte de la Naturaleza, por tanto tiene total comunicación con todo lo que es natural. Como Dionisio puede hacer que brote agua de las piedras. Como Pan puede bailar frenéticamente durante cinco días y cinco noches sin descansar. Como Júpiter, inicia a los hombres jóvenes en los misterios masculinos, como Zeus blande un rayo y es dueño del fuego. El Señor es el artista divino, Baco, el que acude a las fiestas y toca la flauta de pan, que agrada a todo el que la escucha.
Con una rápida mirada, los cristianaos decidieron que el Señor iba a ser el malo, el demonio. Su imagen fue robada y convertida en la encarnación del diablo. En la creación del diablo también influyeron muchos otros elementos, por ejemplo, la propia diosa del sol, Luciana, que fue masculinizada y convertida en Lucifer: el ángel caído, la diosa del sol vencida.
El Señor no tiene problema de relacionarse con mujeres y hombres de todos los tipos, porque sabe que son seres completos y sexuales en todos los aspectos de su vida, incluido el sacerdocio. La castidad no tenía ninguna importancia ya que el Señor no buscaba controlar la sexualidad de los hombres o mujeres. Y por su feminismo pagó un precio alto.
¿Era un Dios guerrero? No hay ninguna evidencia de que luchara o atacara a alguien. Aparentemente no necesitaba la violencia para afirmar su virilidad. ¿Era competitivo? Existían en su honor competiciones de música y danza, juegos de lucha y carreras de atletismo. EL Señor no tenía porque probar nada; no tenía que demostrar su virilidad; estaba seguro de ella.
Los seguidores del Señor le ofrecían la comida que prepararían, especialmente cabras monteses, que después se comían, Por tanto no eran sacrificios sangrientos ni crueles, sino útiles.
No obstante el Señor tiene su lado negativo, como la obsesión con el sexo. Tenía la energía suficiente para llegar a obsesionar a la gente, y el resultado de esto eran la falta de juicio y de decisión. También tiende a ser demasiado indulgente. El placer sin moderación puede hacer que perdamos el control sobre nosotros mismos, como muchas veces todos hemos comprobado. Solo el Señor puede permitírselo todo sin pagar un alto precio.