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FASE LUNAR

La Señora


La representación de la Señora, o la Diosa, es la luna. Por ello los wiccans entendemos a la Señora en tres fases (las de la luna menos la luna nueva). La Señora es doncella, madre y anciana. Una bella mujer con aspecto maternal y dulce.

La Triple Diosa: Doncella, Madre y Anciana 
La imagen de la Diosa que se reverencia en Wicca está basada en arquetipos antiguos que la describían durante la prehistoria. 
La Trinidad o multiplicidad de la Diosa es muy anterior al cristianismo. A diferencia del cristianismo, en la Wicca la Trinidad se refiere a tres distintas estadías o aspectos de la misma entidad. Entidad que representa el polo femenino de la creación.

Cada uno de éstos aspectos tiene sus características particulares, distintas de las de los otros, cada una de ellas posible de ser relacionada con aspectos internos de nuestra psiquis. Estas imágenes de la Doncella, Madre y Anciana han aparecido y sido reverenciadas por la humanidad desde hace milenios, a veces presentando mitos oscurecidos por las conquistas de las que fueron víctimas las sociedades matriarcales.


La Doncella: Independencia en Acción 

La Doncella es el aspecto más joven de la Diosa, relacionado con los descubrimientos y aspectos más creativos de nuestra personalidad. Es la inocencia y la despreocupación, la alegría de vivir. Se asocia con la primavera, celebrándose su festival durante el Sabbat conocido como Ostara.

Antes de proseguir, es necesario realizar una aclaración. El nombre es Doncella, cierto. Pero en el momento de pensar en ella debemos recordar que no nos estamos refiriendo a la doncellez en el sentido que se le dió posteriormente de virginidad sexual. En realidad, estamos hablando de un aspecto de inocencia general, y principalmente de independencia. La Doncella es dueña y responsable de sí misma, en una forma casi inconcebible para una sociedad patriarcal, más cerca de la actual independencia e igualdad de la mujer que la idea que tenemos de la misma durante la historia del cristianismo en Occidente.

La Doncella suele asociarse con la luna creciente, los colores blanco y rosa, y las flores, principalmente las silvestres o/y de color blanco. Sus animales asociados son los ciervos o cualquier otro animal silvestre. Este aspecto de la Diosa es el que debemos invocar en cuestiones que tengan que ver con comienzos en nuestra vida, ya sean laborales, de relación, o proyectos.

La Madre de Todos
La imagen de la Madre como eterna dadora de vida fue una de las primeras representaciones religiosas de las que se tenga noticias. Antes que los dioses patriarcales posteriores, la Diosa era reverenciada en su aspecto de creadora. 

El estudio de las religiones comparadas nos da la pauta de la amplitud y extensión de su culto, y ésta es, por antonomasia, su representación más conocida. A éste aspecto de la Señora es que aluden todas las iconografías encontradas en excavaciones del Neolítico, como la famosa Venus de Wildendorf. La característica en común que poseen todas éstas figuras son los indicativos de la maternidad o preñez: vientre hinchado, senos y vulva prominentes, todos ellos destacados, sugiriendo su relación con el culto a la fertilidad.

La Madre se identifica con la luna llena, siendo patrona de las cosechas y velando sobre la fertilidad tanto de las mujeres como los animales y la naturaleza en general. La fiesta en la que se la recuerda especialmente es Imbolc. El color que se le atribuye es el rojo, y sus animales asociados pueden ser el gato, paloma o delfín.

Debemos invocar éste aspecto de la Diosa cuando deseemos tratar aspectos relativos a la maternidad, protección (especialmente cuando se trate de mujeres amenazadas por hombres), matrimonio, guía, consecución de paz interior, elecciones de cualquier tipo, desarrollo espiritual y de la intuición y dones psíquicos.

La Anciana:
Si la Doncella nos habla de comienzos, y la Madre de madurez, la Anciana nos hace pensar en finales. Este es quizás el aspecto menos comprendido de la Diosa Triple, uno que suele causar miedo ya que nos lleva inevitablemente a contemplar la muerte.

La Anciana fue reverenciada en las antiguas culturas como regente del inframundo, visto en ésas épocas como un lugar de descanso de las almas entre encarnación y encarnación, antes de volver al plano terrestre. Las asociaciones posteriores que se le dieron a éste lugar con el infierno de las religiones reveladas es la causa de que las representaciones de éste aspecto de la Diosa se hayan equiparado con algo maligno o demónico, obviando el hecho de que todos debemos morir así como nacemos, y la función de ésta Diosa era en general acompañarnos durante la última etapa de nuestra vida, preparándonos para el gran salto, rigiendo luego sobre las almas de los muertos mientras esperan el renacimiento.

Los paganos vemos a la vida como un ciclo en etreno fluir. El contemplar ésta faceta oscura de la Diosa nos enseña que así como todo en la naturaleza se mueve en ciclos, nosotros también debemos hacerlo, aceptando la muerte como un pasaje a otro estado, tan válido y parte de la vida como el propio nacimiento.

La Anciana se asocia con la luna menguante, y los colores negro, azul profundo y el violeta más oscuro. La estación del año que le corresponde es el Invierno, y sus animales usuales son el búho, lobo o cuervo. El festival que le corresponde es obviamente el de los muertos, Samhain.

Debemos invocar éste aspecto de la Diosa cuando debamos lidiar con relaciones afectivas o laborales que se terminan, menopausia, descanso y calma antes de encarar nuevos planes, muertes, retribución de abusos, protección más fuerte de la usual a nivel físico y psíquico, y si deseamos desarrollar comunicación con espíritus-guía.